¿Cuándo sabremos que la tokenización ha triunfado?
Probablemente, cuando dejemos de hablar de ella.
Durante años hemos presentado la tokenización como una innovación: convertir activos en representaciones digitales, hacerlos accesibles a cualquier inversor e incrementar su liquidez y composabilidad. Pero el verdadero cambio empieza cuando la tecnología deja de ser protagonista y pasa a formar parte del backend silencioso de la infraestructura financiera.
Eso es precisamente lo que estamos empezando a ver en Estados Unidos.
DTCC, una de las piezas centrales de los mercados financieros estadounidenses, avanza en la incorporación de valores tokenizados dentro de su ecosistema. No hablamos de crear una economía paralela, sino de conectar blockchain con la infraestructura que ya utilizan los mercados institucionales.
Y ahí está, en mi opinión, el punto de inflexión.
Porque tokenizar no consiste simplemente en poner activos “on-chain”, sino en conseguir que acciones, bonos, fondos, crédito privado o activos inmobiliarios puedan moverse con mayor eficiencia, liquidarse más rápidamente, utilizarse como colateral y conectarse con los nuevos mercados de capital del ecosistema 3.0, configurado por stablecoins, vaults y otras infraestructuras financieras digitales.
Hace unos días decía en una entrevista con El Periódico que, dentro de cinco años, la tokenización probablemente será un commodity, como hoy lo es el comercio online. Cada vez estoy más convencido.
Cuando compramos por internet no pensamos en los protocolos que hacen posible la transacción. Cuando pagamos con tarjeta tampoco pensamos en toda la infraestructura financiera que existe detrás. Con blockchain sucederá algo parecido.
El inversor no quiere comprar tecnología. Quiere construir una cartera diversificada, acceder a mejores oportunidades, disponer de mayor liquidez y utilizar su dinero y su patrimonio de manera más eficiente e inteligente, como desarrollo en mi último libro, Smarter Capital.
La primera etapa fue demostrar que prácticamente cualquier activo que tenga sentido tokenizar puede tokenizarse. La siguiente, en la que ya estamos, es demostrar que esos activos pueden integrarse de forma eficiente, líquida y segura en los mercados financieros tradicionales.
El verdadero éxito de la tokenización llegará cuando dejemos de considerarla una tecnología o una industria y empecemos a verla como lo que está llamada a ser: la infraestructura financiera optimizada.
Fernando Ors, Presidente de Reental y autor de Impacto 3.0 y Smarter Capital





